lunes, 16 de marzo de 2009

Aspectos legales del adelanto de las elecciones

La Constitución de 1994, votada por varios personajes que están en el Gobierno, sostiene en el Artículo 37ª que se "garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo a los principios de soberanía popular". Destaca la "igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos".
El Pacto de San José de Costa Rica "garantiza el derecho de participar de los asuntos públicos"; "de votar y ser elegido", de tener acceso en "condiciones de igualdad".
La Ley 19.945, Código Electoral de la Nación, en el Artículo 25º, dispone que 180 días antes de las elecciones se hará una impresión de listas provisionales con las novedades del Registro Civil (defunciones, personas que cumplan 18 años, etc).
El Artículo 26º obliga a que estas listas o padrones sean distribuidas entre los partidos no menos de 3 meses antes del comicio.
El artículo 27º trata sobre los plazos para las observaciones y tachas de las boletas.
El Artículo 30º de la impresión de las boletas definitivas; y el 54º que deben estar concluidas no menos de 90 días antes de las elecciones.
Todos estos artículos hablan de "días", lo que hace suponer que son hábiles porque cuando la Ley quiere especificar, como en el Artículo 64º, expresa "días corridos".
La Ley 23.298, llamada de los Partidos Políticos, establece mecanismos de participación y renovación, que fundamentalmente están contenidos en las CARTAS ORGANICAS DE CADA PARTIDO.
Tratan sobre elección de autoridades, de candidatos a cargos partidarios, de elecciones internas, padrones, etc.
Resulta más que obvio que en 90 días ninguno de los plazos exigidos por las Leyes ni las Cartas Orgánicas mencionadas podrá cumplirse.
Lo que es más grave: al no cumplirse estos plazos no podrán existir elecciones internas en los partidos porque tienen plazos mínimos de 90 días (padrones, presentación de listas, plazos de alianzas, comicio, etc).
Los candidatos serán elegidos "a dedo" por los mandamás de turno. En las boletas irán varios impresentables, algunos sospechados, parientes, socios y amigos.
Esta inconsulta convocatoria anticipada en más de 10 meses obedece a la necesidad del matrimonio presidencial de preservar el poder autoritario que detentan.
Los derechos políticos Constitucionales y Legales de los ciudadanos carecen de importancia.
Sus hechos en forma permanente se contradicen con sus palabras. Basta recordar el discurso de la Señora Presidente en el Congreso (está todo bien) y comparemos con esta elección anticipada.
Es preciso oponerse a esta absurda e ilegal convocatoria a través de los partidos políticos, de las organizaciones intermedias y por cuanto medio dispongamos para no permitir esta nueva trampa.
Porque es muy probable que, al no tener ni siquiera padrones actualizados como obliga la Ley, se transforme en un nuevo intento de fraude electoral.


Guillermo Marcalain para Democracia Directa.

jueves, 26 de febrero de 2009

Proyecto de boleta única: Si al Gobierno no le gusta, debe ser bueno

Por Pablo Docimo (*)

Es sabido que el Frente para la Victoria, o Néstor Kirchner, si usted prefiere, no tiene ningún tipo de miramientos a la hora de conseguir lo que se propone. Sea como sea, se debe hacer su voluntad, así en toda la Argentina como en Santa Cruz, y es evidente que, frente a la posible derrota electoral que pueda sufrir en las próximas elecciones, va a utilizar todas las armas —o artilugios, sería la palabra exacta— para tratar de salir de la mejor manera posible de la contienda electoral.



También es sabido, y de público conocimiento, que en las elecciones que lanzaran a la supuesta abogada Cristina Fernández a la primera magistratura hubieron numerosísimas anomalías antes, durante y después del acto eleccionario, muchas de ellas denunciadas por Tribuna de Periodistas.



Pero por más que con fraude o sin fraude Cristina hubiese ganado la elección, aunque sea con el 35 por ciento real del padrón electoral, el punto es que, si fueron capaces de hacerlo en octubre de 2007, ¿por qué no pensar que lo harán nuevamente, máxime, conociéndolos un poco más que antes y sabiendo de lo que son capaces de hacer con tal de lograr sus objetivos?



Lógicamente, la oposición hizo acuso de recibo de la trapisonda pergeñada en esas elecciones, y no quiere que le vuelvan a meter la mano en el bolsillo, o mejor dicho, en la urna.



Para ello, casi todo el arco opositor, conformado por la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica, el PRO, el Socialismo y el Movimiento Social de los Trabajadores, y con el apoyo del Justicialismo disidente, Luis Juez y Raúl Castells, presentó el proyecto de utilizar una boleta única, además de quitarle al Ministerio del Interior la facultad de organizar y controlar el escrutinio provisional y traspasarlo a la Justicia Electoral. Otro punto sobresaliente del proyecto es que se plantea que las autoridades de mesa deban ser docentes y empleados judiciales.



En cuanto a la boleta única, sería de la siguiente manera: una por cargo a elegir, léase: una para presidente y vicepresidente, otra para senadores nacionales y otra para diputados nacionales.



Luego, para la elección de miembros de la Cámara Alta sólo figurará el nombre de los dos candidatos titulares, y para la elección de los de la Cámara Baja aparecerán los de los primeros tres candidatos. En ambos casos, el votante deberá marcar en un casillero a quiénes elige.



Pero —siempre hay un pero—, como no podía ser de otra manera, el FpV está en contra, y quién mejor que el —ya a esta altura del partido— tragicómico ministro Aníbal Fernández para salir a decir que el proyecto no sirve. Aseguró Fernández: "Con esta idea, la boleta tendría el tamaño de una bandera de ceremonia (...) No se hace en ningún país. Discutimos toda la vida 'la lista sábana no' y ahora lo que quieren hacer es una lista, no sólo lista sábana, sino que ni siquiera quieren mostrar los nombres", además de considerar que la oposición "curra" con este tema y que los dirigentes de la oposición "hablan de lo que no conocen".



Evidentemente, el ministro de Justicia, viniendo del justicialismo bonaerense, habiendo sido intendente de Quilmes y secretario de Gobierno durante la gobernación de Eduardo Duhalde, conoce mucho del tema.



Es más, debería ser un experto, pero parece que no sólo desconoce temas que atañen a la realidad nacional, y que tampoco sabe. Por ejemplo, que el dinero para imprimir las boletas que la ley determina es entregado sistemáticamente fuera de los tiempos adecuados a los partidos, y el costo de la impresión de las mismas debe correr por cuenta de estos.



Tampoco debe saber que no todos los partidos cuentan con los mismos recursos para ello.



Otro tema que evidentemente el ministro desconoce es que el correo, encargado de distribuir las boletas de todos los partidos junto con las urnas, siempre se "olvida" de hacerlo para con la de algunos partidos.



También, el ministro debe desconocer que prácticamente nunca se suspende la votación si en una mesa no hay boletas de algún partido participante del comicio; no sólo si no las hay en el comienzo de la votación porque no las llevó el correo, sino que tampoco se suspende si dichas boletas han sido robadas por algún puntero mandado a tal efecto en el transcurso de la elección.



Como seguramente tampoco estará al tanto de que la impresión previa de las boletas, una vez aprobadas por la justicia electoral, facilita luego el extendido método del "voto cadena" por el cual se obliga —con métodos diversos— al votante a poner el voto que el puntero correspondiente le da.



Pero lo más grave es que también parece desconocer que en la provincia de Córdoba, el 4 de diciembre pasado, se aprobó la reforma electoral que, entre otras cuestiones, instauró la boleta única.



En definitiva, parece ser que quienes más se llenaron la boca prometiendo desterrar a la “vieja política” son, precisamente, los más interesados en que la vieja política siga entre nosotros.





(*) Locutor nacional, periodista.

lunes, 16 de febrero de 2009

¿Qué opinan los políticos del voto por boleta única?

En la primera parte de este informe, le ofrecemos cuales son las opiniones de distintos actores del mundo político argentino acerca del proyecto de modificar el actual sistema electoral por el de boleta única.

También, recogimos la opinión de la titular de la consultora Roemmers y Asociados, la socióloga y analista política Graciela Roemers.

LUIS D`ELÍA, Federación Tierra y Vivienda

Creo que no es el mejor sistema, aunque coincido en que hay que cambiar el sistema actual, que es vetusto. La boleta sábana no me gusta, prefiero el voto electrónico, como en Brasil.
Me parece que es mucho más simple que una boleta llena de símbolos o nombres que a aquellos sectores de la población que tengan una mala relación con el papel le pueda generar alguna dificultad.

Además del tamaño que tendría la boleta única, critico la forma, donde habría, como le dije, una gran cantidad de símbolos y de nombres que a los sectores mas empobrecidos puede traerle dificultades.

NORA GINSBURG, Diputada Nacional – Frente por los Derechos Ciudadanos

En términos generales, me parece un buen sistema. Que puede haber algún problema, como los hubo con la elección de Bus? quizás sí, pero ningún sistema es perfecto.
Este, en términos generales, funciona bien.

Nosotros estamos muy atrasados con el sistema de votación, incluso Brasil tiene el voto electrónico, y creo que ningún sistema es peor al nuestro. Ya vimos lo que pasó en elecciones anteriores, con la confusión de boletas y con las listas colectoras, así que no tengo ninguna duda que la boleta única va a beneficiar el sistema electoral.
Me hace pensar un poco mal que, casualmente, los kirchneristas sean prácticamente los únicos que no están de acuerdo con este sistema.

MARIA DEL CARMEN ALARCÓN, ex Diputada Nacional - PJ

Creo que en la Argentina se tiene que tomar la medida de modificar tanto el sistema electoral como la manera de presentar la boleta.
Me parece que esta es una posibilidad para ir avanzando en un cambio, y las elecciones de este año nos dan la posibilidad, ya que es una elección netamente legislativa.

Me parece que es una buena oportunidad, sobre todo para transparentar y evitar cualquier tipo de fraude que pueda ocurrir en cualquier elección.

Evidentemente, hay una clara intención del oficialismo de no querer transparentar ningún acto de tipo electoral. Beneficiar al electorado con transparencia me parece que es siempre saludable para la democracia, pero no hay ninguna intención por parte del oficialismo de hacerlo.

GERARDO MORALES, Senado Nacional - UCR

Estamos totalmente de acuerdo, es una iniciativa que estamos impulsando también desde el radicalismo.

Creo que va a ponerle límites al problema que se dio en el conurbano bonaerense, especialmente con la sustracción de boletas y el voto cadena.

Evidentemente, el Ministro Aníbal Fernández debería consultar y revisar las experiencias en Latinoamérica. En Bolivia y Paraguay es un sistema que funciona muy bien, en EE UU también, así que creemos que sería muy bueno que el gobierno permita el debate y acepte modificaciones de este tipo, pero tratándose del kirchnerismo, nunca se sabe.

RAUL CASTELLS – Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados

Nosotros somos parte del grupo fundados del foro la reforma política, y en ese marco planteamos el tema de boleta única.

Somos el único partido que tiene juicio contra el gobierno por fraude, así que somos de los más interesados en modificar el sistema actual por el de boleta única que funciona muy bien en casi toda Latinoamérica y desde 1856 en Australia.

El kirchnerismo, para poder perpetuar el fraude desvergonzado con que se maneja, no quiere que exista la boleta única porque significaría terminar con la estafa de este tipo de cosas, por eso quieren que haya infinidad de boletas para poder hacer lo mismo que en las últimas elecciones.

Néstor Kirchner sabe que en las próximas elecciones va a perder de manera escandalosa, y quiere, por todos los medios, embarrar la cancha.

ADRIAN PEREZ, Diputado Nacional – Coalición Cívica

Creo que la boleta única es fundamental para darle transparencia al acto electoral.
El único país que no tiene la boleta única en Latinoamérica es la Argentina, de modo tal que está claro que es un sistema práctico, que garantiza transparencia, es menos costoso.

Es llamativo que lo quieran usar todos los partidos políticos menos el oficialismo, que tiene un rechazo totalmente injustificado, y si están tan en contra, me da la sospecha de que están contando con la posibilidad del fraude en las próximas elecciones.

NESTOR PITROLA - Partido Obrero

Estamos a favor de la boleta única, claramente, pero esto no agota el fraude, porque hay una ley de partidos políticos donde, por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires hay un piso del 3% que es para que se repartan los cargos entre ellos. Para partidos como el nuestro, está muy lejos de agotarse el fraude con la boleta única, pero estamos con la boleta única porque en la última elección se robaron miles y miles de votos.

Los argumentos que esgrime el oficialismo son una tontería, pero la población ya está prevenida de lo que son capaces.

LUIS CIGOGNA, Diputado Nacional – Frente Para la Victoria

Resulta realmente insólito y molesto algunas manifestaciones de algunos sectores de la oposición que pretenden, con el cambio de boleta, tender un manto de sospecha sobre elecciones anteriores, y esta duda, que la señora Carrió viene planteando desde hace mucho tiempo, es realmente una infamia.

Cualquier sistema electoral es una obra humana, y en consecuencia, perfectible., pero esta insinuación es realmente ofensiva.

En Argentina, desde la reforma de 1912 se votó con el sistema de boletas múltiples, y ha funcionado más que razonablemente bien.

Es absolutamente falso que permita maniobras electorales, ya que le permite el elector una manera muy simple de elegir la boleta, sin embargo, muchas veces la gente se demora; imagínese lo que sería con una sola boleta donde las personas tienen que elegir a quien marcar en ese momento.

RICARDO LÓPEZ MURPHY, ex candidato presidencial en 2003 y 2007

Creo que sería muy positivo, y mi sensación es que ese es un camino a una cuestión que hemos discutido muchas veces, que es ir hacia el voto electrónico.

Me parece que ese cambio, más la idea de las mesas integradas por docentes o funcionarios judiciales van a ser una buena solución para mejorar la transparencia de los comicios.

El oficialismo sabe que al hacer un cambio en ese mecanismo que han podido usar hasta el hartazgo, todas esa maniobras no van a poder estar disponibles, por eso el Ministro Fernández se enoja con la nueva propuesta, porque sabe que la manipulación artificial que han hecho muchas veces no va a poder ser posible.

ANTONIO CAFIERO, ex Gobernador de la Provincia de Buenos Aires - PJ

No he conversado con mis compañeros todavía sobre el tema, además no es un tema de mi especialidad.

Me gustaría darle una respuesta mucho más concreta, pero se lo digo con toda franqueza, todavía no he seguido el tema con la profundidad que merece la respuesta.

PATRICIA BULLRICH, Diputada Nacional – Coalición Cívica

La boleta única es una solución muy buena para el problema que tenemos hoy en la Argentina que es el fraude encubierto tras el robo de boletas.

En la última elección muchísimos ciudadanos y ciudadanas fueron a votar y no encontraron la boleta de su preferencia porque habían sido robadas o destruidas; en consecuencia, no pudieron votar por quien querían votar. Esto sucedió en todo el país, y a este problema hay que encontrarle una solución, y la boleta única es una solución concreta y muy buena para este problema.

Es lamentable, por otra parte, la postura del oficialismo expresada a través de Aníbal Fernández, que más que declaraciones, hace provocaciones. En lugar de discutir un proyecto, y pensar como poderlo llevar adelante, provoca. Esa es su manera de hacer las cosas.

JORGE MACRI, Titular PRO bonaerense

Me parece una alternativa útil para evitar el fraude. Es un sistema perfectible al que se le pueden agregar otros aspectos, pero sin dudas sería un avance en como garantizar que la voluntad de la gente se respete en el recuento final.

También, habría que avisarle al Ministro Aníbal Fernández que no es necesario que el tamaño de la boleta fuese como el de una bandera de ceremonias, y que los únicos que quieren “currar” son los que sostienen un sistema que, insisto, no nos afecta a los partidos políticos, afecta a respetar la voluntad de la gente emitida en el voto.

El fraude nos tiene a los partidos políticos, sin dudas, como rehenes, pero tiene como víctimas reales al ciudadano que emite un voto y después no se respeta.

DANTE GULLO, Diputado Nacional – Frente Para la Victoria

Creo que la oposición está realizando un manejo político del tema. Lo que se busca, en realidad, es demostrar que el gobierno ha hecho fraude, cosa que es totalmente falsa, y utilizan esto como un artilugio electoral.

Este sistema, podría ser viable cuando son pocos partidos, pero en el caso nuestro, donde debería aparecer una boleta con más de cincuenta partidos es, en cierta manera, subestimar a la ciudadanía, porque muchos de estos opositores suponen que el ciudadano vota en función de que es llevado al cuarto oscuro engañado, y en realidad la gente vota proyectos, ideas y, obviamente, identidad.

MARIO CAFIERO. ex Diputado Nacional – Fte Grande

Opino que el peor sistema es el que tenemos, y creo que hay que cambiarlo. No se si el mejor sistema es el de boleta única u otro sistema, pero me parece que acá se esconde una traba para los que no son los grandes partidos para poder desarrollar limpia y transparentemente el acto eleccionario.

El gobierno, además, debería replantearse su negativa y tratar de buscar un consenso para tratar de mejorar este sistema tan malo que tenemos, y Aníbal Fernández la viene pifiando en varios aspectos, por lo que le recomendaría que cierre un poco más la boca y abra un poco más la mente.

MARCELO MEIS, Legislador CABA - Convergencia Federal

Estoy claramente a favor de la boleta única, creo que es necesario modificar el actual sistema, máxime teniendo en cuenta lo ocurrido en la última elección, donde se registraron miles de anomalías en todo el país, especialmente en la Provincia de Buenos Aires.

Es lógico que los únicos que no estén a favor de modificar este sistema sean solo los kirchneristas, puesto que fueron los responsables de la trapisonda electoral de octubre de 2007 y saben que en los comicios de este año van a sufrir una derrota escandalosa, pero como es la costumbre kirchnerista, lo van a negar, como hacen con todo, como con los fondos de la Provincia de Santa Cruz, que todavía no se sabe ni cuanto dinero es ni donde está.

EDGARDO DE PETRI, Diputado Nacional – Frente Para la Victoria

Esto es una chantada de la oposición, intentan crear un clima de fraude y me parece que la transparencia de los comicios tiene que ver con una conciencia ciudadana, como por ejemplo ir masivamente a votar, que haya la mayor cantidad de fiscales posibles, y con todas las garantías de transparencia nivel nacional e internacional que posibiliten transparentar el proceso a partir de la decisión del pueblo, no solo en la elección, también en las asambleas, en los barrios, las fábricas, las escuelas, en el debate parlamentario, o sea, en la construcción cotidiana de la democracia participativa, y no metiendo esta campaña de duda y desprestigio, y tratar de imponer al método como más importante que la acción y la decisión política.

JORGE ENRIQUEZ, ex Legislador CABA – Unidad Republicana

Me parece altamente positivo. Esto ya ha sido sancionado en la Provincia de Córdoba e incluso hay un proyecto en la Ciudad de Buenos Aires donde también se está hablando de la posibilidad de aplicar este sistema que va a evitar algunas cuestiones que tienen que ver con la transparencia, y que son hechos de corrupción y clientelismo político.

Sirve, por ejemplo, para evitar es picardía mal sana que tienen algunos de robarse las boletas del cuarto oscuro, como también el famoso voto cadena, algo que es más propio del vasallaje del medioevo que con los tiempos actuales.

El miedo que argumenta Aníbal Fernández no es tal, yo creo que el temor verdadero que tienen es perder.

En nuestro país ocurre algo que no es muy común en muchas partes del mundo que es que el Estado tenga el control absoluto sobre las elecciones, por lo cual el oficialismo cuenta con un plus, agravado si ese oficialismo es como el que hoy tenemos en nuestro país.

EMILIO GARCÍA MÉNDEZ, Diputado Nacional - Solidaridad e Igualdad

Estoy totalmente a favor. Creo que es algo netamente positivo, especialmente si tenemos en cuenta las experiencias pasadas, como en octubre de 2007.

No veo ninguna contraindicación, ni política ni técnica, y lo que se ha demostrado es que técnicamente es relativamente simple, lo que retiraría, además, sospechas y suspicacias de lo que ya es un mal endémico en nuestras elecciones que es la desaparición de boletas, sobre todo de los partidos que no cuentan con la cantidad de fiscales necesarios.

El Ministro Aníbal Fernández, por otra parte, es una antología del exabrupto, además de subestimar la inteligencia de los demás, y tiene un estilo político que deberíamos desterrar de la república Argentina. La verdad que a mí, personalmente, me da vergüenza cada vez que este Ministro abre la boca.

JOSÉ IGNACIO GARCÍA HAMILTON, Diputado Nacional - UCR

Estoy de acuerdo, parece que hay más garantías, es más claro, menos complejo, con menos cantidad de gente que deba colaborar, así que ojalá se pueda ir perfeccionando el actual sistema electoral.

Es sugestivo, además, que los únicos que no estén de acuerdo sean los adherentes del Frente Para la Victoria, ya que todo lo que sería perfeccionar el sistema electoral es positivo.

En cuanto a las declaraciones del Ministro Aníbal Fernández me parecen un poco groseras, descalificantes e irrespetuosas, como decir que la oposición quiera “currar” con esto o que quienes lo proponen no entienden nada del tema.

FEDERICO STORANI, ex Diputado nacional - UCR

En general estoy a favor, esto ayudaría a identificar mucho mejor a los candidatos, todo lo contrario a lo que argumenta Aníbal Fernández.

En general, el Ministro, tiende a descalificar e intentar ridiculizar todo intento que intente mejorar el sistema electoral. Hace muchísimo tiempo prometió la reforma política, que no ha concluido a pesar de que en su momento tenía más de un 90% de consenso entre las distintas fuerzas políticas de la Argentina, por lo tanto, me parece que son opiniones totalmente interesadas, porque claramente, la objeción que él hace es que tendría que ser una boleta demasiado grande en sus dimensiones, y esto se simplificaría, por ejemplo, si se dividen las categorías de votos, como legisladores, concejales o legisladores nacionales, en lugar de hacerse en una sola vez. Aún así, me parece que las objeciones que plantea son irrelevantes.

GRACIELA ROEMMERS, Socióloga, analista política - Roemmers y Asociados

Argentina, no es un país que adolezca de sospechas de fraude electoral; en general hay una confianza bastante fuerte sobre la transparencia del proceso. No obstante, en cada elección, aparecen en algún punto algunas denuncias, sobre todo por falta o desaparición de boletas del cuarto oscuro.

Yo diría es que a pesar de que no es un tema álgido, hoy estamos frente a una opinión pública que está tan escéptica del sistema político, que cuestiona tanto los mecanismos que utiliza la dirigencia política para acceder al poder, que cualquier propuesta que haga más transparente el sistema va a ser bien recibida por la población.

Si bien no tenemos todavía mediciones sobre ese tema, puntualmente, estoy segura de que la medición va a tener un nivel de aceptación muy alto.

Entre otras cosas, este sistema facilita al elector la opción de elegir, entonces no hay elementos en contra.

En muchas partes del mundo ya existe el sistema de boleta única, y por supuesto que el tamaño va a ser más grane, pero depende; si se va a usar una boleta única para una elección legislativa, es una cosa, y otra cosa muy distinta es una boleta única para una elección presidencial.

Pablo Dócimo

Fuente: Tribuna de Periodistas

El proyecto de boleta única no es de oposición ni ideológico; es un gran avance democrático

Buenos Aires, 10 de febrero de 2009.


Tras participar de la Conferencia de Prensa que unió a diversos partidos de la oposición en la presentación del proyecto de ley de Boleta Única, el diputado del PRO Julián Obiglio expresó: “el proyecto que hoy presentamos es el resultado de un esfuerzo conjunto de diferentes fuerzas políticas que creemos que la democracia es fundamental y el voto, una de sus mayores expresiones.

Me parece que hay dos cosas que destacar en este proyecto: primero, que muestra el compromiso y el trabajo de una oposición seria y responsable. Acá no buscamos réditos electorales, sino el fortalecimiento institucional del país. Por eso el PRO lo impulsa no sólo a nivel nacional, donde somos oposición, sino también en la Ciudad de Buenos Aires, donde somos gobierno. Esto no es un tema partidario ni ideológico, sino de calidad institucional y democrática, por eso, todavía esperamos que el kirchnerismo nos acompañe.

Segundo, y sobre el proyecto en sí, hay que destacar que representa un gran avance institucional, ya que elimina la posibilidad de listas colectoras y espejo. También implementa el sistema de boleta única, que es más transparente y elimina el “efecto arrastre” de las listas sábanas: ahora, cada ciudadano deberá agarrar la boleta de la fuerza que lo representa para cada uno de los cargos en juego. Finalmente, reduce la necesidad de fiscales porque elimina la posibilidad del robo de boletas, y reduce drásticamente costos tanto en la confección de las papeletas como en la logística de su control, traslado, recuento y desecho del sobrante.”

Autor: Diputado Nacional Julián Martín Obiglio
Fuente: Lic. Cecilia Lucca

lunes, 10 de noviembre de 2008

Discurso del Dip. Obiglio

Discurso en Diputados de Julián Obiglio contra la estatización de las AFJPs


Elogio a la libertad, a la propiedad privada
y a la inteligencia de los argentinos.
El jueves 6 de noviembre la Cámara de Diputados trató el proyecto del Poder Ejecutivo que dispone la estatización del régimen de AFJPs. A continuación, el discurso del Diputado Julián Obiglio, quien habló en nombre del Bloque PRO, y anticipó su voto negativo.
Sr. Obiglio.-
Señor presidente: mi discurso de esta tarde va a ser un elogio a la libertad, a la propiedad privada y a la inteligencia de los argentinos.
El sistema de las AFJP se creó hace catorce años. Hace catorce años que hay entre tres y nueve millones de argentinos que todos los meses voluntariamente sacan dinero de su sueldo y lo depositan en una cuenta de jubilación. Nadie los obliga. Nunca he visto a alguien que sea acompañado por otra persona al banco para que haga el depósito. Es más, muchos voluntariamente hacen aportes extras a sus cuentas de jubilación, previendo que algún día van a poder contar con ese dinero para pasar sus años de vejez.
Hace catorce años que existe este sistema y no he visto ninguna manifestación de afiliados a las AFJP pidiendo por favor al Estado paternalista que intervenga para salvarlos de este robo que están sufriendo todos los meses. Por el contrario, hace un año votamos una ley por el que dijimos a la gente: “si usted se quiere pasar al sistema estatal puede hacerlo sin ningún costo, sin ningún conflicto”. Además se publicitó esta posibilidad.
Solamente el 20 por ciento de los afiliados decidieron pasarse voluntariamente. Además ahora las AFJP sostienen que se puede abrir permanentemente el traspaso, para que la gente se pase cuando quiera. No he visto hasta ahora ni una sola persona que diga: “apoyo lo de las AFJP, me quiero pasar ya mismo porque me están estafando hace catorce años”. Nadie, silencio absoluto.
Por otro lado, tenemos al Estado que nos está diciendo –más que el Estado, diría el gobierno‑: “ustedes, ciudadanos, son medio tontos, no saben muy bien como administrar su dinero, no son cuidadosos, entonces posiblemente lo van a invertir mal y lo van a gastar, con lo cual cuando lleguen a viejos no van a tener como jubilarse. Entonces, como ustedes son medio tontos, no saben cómo administrar su dinero, dénmelo a mí que yo soy más inteligente que ustedes y lo voy a custodiar bien; y se los voy a devolver en el futuro en la forma en que yo quiera y pueda”.
Yo creo que los argentinos no son tontos y todos los argentinos saben cuidar su dinero. A principio de mes saben cobrar, saben dividir la plata para sus gastos y saben ahorrar. Creo que tenemos que confiar en los argentinos y no considerarlos personas con menores capacidades.
Por otro lado, ¿qué es lo que sucede con la libertad de los trabajadores? Hay 10.500 personas que trabajan para las AFJP en forma directa o indirecta.
Resulta que un día viene el Estado y les dice a estas 10.500 personas: “miren, ustedes que tenían este trabajo, con esta estabilidad, que habían elegido trabajar en el sector privado, a partir de mañana pasan a ser empleados del Estado, les guste o no”.
Alguien podrá decir: ¿y mi libertad de elegir? Si yo elegí estar en una empresa. Bueno, no, ahora pasa a trabajar para el Estado. ¿Y si no quiero quedarme en el Estado? Entonces, se queda desocupado, lo siento. ¿Dónde está la libertad de esa gente?
La propiedad privada es fundamental. Hoy tenemos en el sistema de las AFJP un sistema de cuentas individuales. Esto quiere decir que, por ejemplo, hay una cuenta que dice Julián Obiglio, por ejemplo, en la cual todos los meses yo puedo controlar cómo evolucionan mis depósitos, para bien o para mal, es mi decisión. Pero en pocos días más seguramente esa cuenta se llamará Néstor Kirchner o, perdón, Estado nacional o ANSES. Yo preferiría que se siguiera llamando Julián Obiglio, porque es lo que elegí.
¿Cuáles son las consecuencias de todo esto para nuestro país? Lamentablemente caída de inversiones. Los capitales huyen y existe una desconfianza generalizada. Lo que está sucediendo con los bancos y el dólar no es casual. La gente se pregunta qué es lo próximo, si ahora le van a quitar la cuenta que estaba a su nombre y pasará a llamarse “Estado”. En este momento de crisis financiera global creo que esta decisión no es acertada y que por el contrario hemos abierto las puertas para que aquella invada al país de la peor manera.
Observando cuáles han sido las propuestas del gobierno que este año han sido aprobadas por el oficialismo, advierto que ha habido un intento ‑en verdad la primera de ellas no fue aprobada, gracias a Dios‑ de sustraer el 86 por ciento de las ganancias a la gente del campo. Por otro lado se produjo la estatización de Aerolíneas Argentinas, por medio de la cual se asumió una deuda de 900 millones de dólares, y ahora dicen que se van a quedar con 30 mil millones de dólares de ahorristas privados y los van a mandar a la bolsa del Estado, donde todo se mezcla, y finalmente el dinero y los bonos del Estado son lo mismo.
Frente a esto yo me pregunto qué nos espera y cuál es el próximo avance sobre la libertad individual y la propiedad privada. La verdad es que este panorama no me gusta y mucho menos el camino que está siguiendo la Argentina.
Yo estoy convencido de que la propiedad privada y la libertad son elementos centrales para el desarrollo, el cual genera y aumenta la calidad de vida. En ese sentido, estas medidas directamente reducen muchísimo la calidad de vida de los argentinos. En lugar de aumentar la calidad de vida y asegurar el futuro de los jubilados se está restando calidad de vida a los ciudadanos de hoy.
Nosotros creemos firmemente en el Estado de derecho, la división de poderes, la libertad y la propiedad privada. Estos son los principios que hemos venido defendiendo, que vamos a defender y queremos dejar bien en claro a los argentinos que ésta fue, es y será siempre nuestra posición. (Aplausos).

martes, 21 de octubre de 2008

Primer acto...

*
Primer acto: Jubilación estatal.
Segundo acto: Jubilación privada.
Tercer acto: Jubilación estatal.

¿Cómo se llama la película?: La Gran Estafa.*

Históricamente el Estado argentino se las ha arreglado para lograr recursos de fuentes distintas a lo que tradicionalmente se reconoce como “recursos tributarios”. La utilización del impuesto inflacionario por vía de la emisión sin respaldo y la apropiación para gastos corrientes de los fondos del sistema de seguridad social, llevados a cabo durante casi cuarenta años, ejemplifican diferentes maneras de complementar los recursos del sistema impositivo.

La hiperinflación que terminó de estallar entre 1989 y 1990 constituyó uno de los límites a esas formas de financiamiento. La /solución/ planteada al grave problema inflacionario, que además provocó en forma superlativa el masivo rechazo a la moneda nacional y el refugio en la moneda estadounidense, fue establecer un cepo a la emisión espuria y un tipo de cambio fijo respaldado por las reservas del Banco Central. Sus beneficios y perjuicios ya han sido exhaustivamente estudiados.

Por otra parte los tremendos abusos y las flagrantes injusticias que se cometieron durante años con los jubilados y pensionados, por un lado llevó a la población afectada a entablar -primero tímidamente y luego masivamente- numerosísimos juicios por re-liquidación de haberes y por otro lado condujo al sistema de seguridad social de reparto a un desprestigio prácticamente irrecuperable. El escenario histórico estaba montado para otra /solución/. Que provino de las ideas imperantes en la época: Privatización. Todo el andamiaje mediático y político se puso a favor del nuevo sistema privado de jubilaciones y pensiones. De apuro, haciendo uso de las mayorías automáticas que ostentaba el oficialismo en el Congreso Nacional, sin oír otros juicios de valor, nacían las AFJP. Ahora sí, las personas tendrían a salvo su futuro y el mercado de capitales se potenciaría con inversiones para la producción.

La historia reciente es más conocida. Abusos de las AFJP en las comisiones y costos. Simulado control estatal sobre la administración y el destino de los fondos. Apropiación estatal compulsiva de los recursos durante la crisis del 2001, y muy poco de aquellos supuestos beneficios para inversiones con destinos productivos.

Pero con un detalle importante: una gran cantidad de personas, ejerciendo su derecho a elegir, eligen por primera vez en la historia previsional argentina que, para mal o para bien, ellos serían los dueños de sus ahorros previsionales y nadie se los podrían quitar. Con el escenario de la crisis financiera internacional, el gobierno se apresta a revocar ese derecho, incorporándolos a las arcas del estado (más una recaudación anual que ronda los cuatro mil millones de dólares).

Ojalá que el título de la película a que hicimos referencia, no sea premonitorio

lunes, 20 de octubre de 2008

Presupuesto 2009 - Dip. Morandini

PRESUPUESTO 2009
Reflexiones de la diputada nacional
Norma Morandini

Versión taquigráfica- Sesión especial 15 de octubre de 2008.-

Señora presidenta: cuando escucho tantos números no puedo menos que preguntarme si es contando las lágrimas como se mide el dolor. Seguramente si salgo a medir quién llora más y quién llora menos y lo reflejo en número de lágrimas no podré determinar quién efectivamente tiene más sufrimiento, porque no se trata de eso. Se trata de ponerle alma a esas cifras, y sobre todo de restituir el corazón de lo que es, al menos como definición, este Congreso: el alma y el corazón de la democracia.
Estrené esta banca un día en que esta Cámara debía votar un proyecto de presupuesto, y como malentendía los números que se me presentaban pedí permiso para abstenerme. Pero no por eso ignoraba que la función fundamental de este Congreso es, precisamente, aprobar una propuesta del gobierno que nos permite saber qué se va a hacer con los recursos de los argentinos, cómo se va a distribuir el dinero de los argentinos, si se va a priorizar la educación sobre la defensa, si se van a armonizar las desigualdades, etcétera. Esta es nuestra función para tratar de cumplir con el mandato constitucional de que los recursos sean distribuidos entre la Nación y las provincias de una manera solidaria y equitativa.
Desgraciadamente, rápido aprendí que la Constitución no es un chaleco de fuerza sino un traje a medida que se utiliza según la coyuntura. También pronto aprendí, de colegas de este recinto por los cuales tengo un enorme respeto intelectual y adhesión política, a entender que en el presupuesto se dibujaban los números y se subvaluaba la inflación o el crecimiento porque de esa manera se podía contar con más recursos. El gobierno al que teníamos que controlar contaba con una delegación de facultades, con estos superpoderes que le permitieron, por ejemplo en el presupuesto del año pasado, utilizar un 31 por ciento más de lo que se tenía presupuestado.
En este afán de entender me dediqué a leer todos los debates parlamentarios desde la crisis del año 2001, esos debates que me tuvieron a mí, como a tantos argentinos, mirando desde la televisión lo que aquí se discutía. Me llamó mucho la atención que sólo hablamos de números. Si puedo hacer una ironía, que no quiero que se convierta en cinismo, me parecía que muchos de los argumentos que se usaban para justificar la ley de emergencia o la delegación de poderes bien podían haber sido los argumentos que se utilizaron en el Congreso de los Estados Unidos cuando se permitía ese salvataje. Ellos no cayeron en la tentación de ir en contra de las instituciones porque esa es la fuerza de lo que después pudieron hacer en términos políticos.
Pero en esa lectura encontré algo que decía una diputada con la que inmediatamente me identifiqué. Esa diputada se preguntaba lo mismo que yo me he preguntado leyendo todos esos debates parlamentarios de la crisis del año 2001. Ella se preguntaba cómo puede ser que un discurso pueda funcionar por aplicación de una medida que es exactamente contraria a la otra. ¿Cómo puede ser que dos discursos iguales resulten funcionales ante dos situaciones diferentes? Eso cuestionaba la entonces diputada Cristina Fernández, hoy presidenta de la Nación. Y ella misma daba una respuesta a esas dos preguntas de las que yo también me hice eco y respecto de las cuales me sentí identificada. La respuesta que daba la entonces diputada era que se trataba de una cuestión de modelo.
En esto sí la presidenta ha sido coherente, porque sigue hablando de modelo. En ese sentido me animo a preguntar qué modelo es éste, que acuerda con las corporaciones, como son los gremios y los empresarios, y no con nosotros, que somos la expresión política. ¿Qué modelo es éste que niega la posibilidad de debatir y de que se hagan efectivos aportes, habiendo tantísimos diputados que se sientan de este lado del recinto que también son parte de nuestro país? Digo esto porque otra cosa que he aprendido rápido, con mucho dolor, es que en este Parlamento, como en todos los parlamentos ‑que por definición tienen que ser plurales‑, somos diferentes pero no somos todos desiguales. Tal vez tendríamos que insistir sobre esta idea. Los Parlamentos monocolor son antidemocráticos por definición, de modo que insisto en que acá somos diferentes pero no tenemos que ser desiguales, como pasa todo el tiempo, inclusive cuando se aplica el reglamento.
De manera que puedo preguntar perfectamente si no hay una relación directa entre las crisis y esta delegación de facultades, este quitarle el corazón a esta institución que tiene que recuperar su rol. No se trata de que pongamos las cámaras y los ciudadanos miren qué pasa en este recinto. Lo que tenemos que recuperar es la política, porque cuando uno lee los debates parlamentarios de la crisis ve también cómo por hablar del número se canceló el valor y por hablar del precio no se aludía a la política.
En eso los argentinos, que vamos siempre a contramano, fuimos los primeros alumnos, los más aplicados, cuando en el mundo, o concretamente en Estados Unidos, se decía: “Es la economía, estúpido.” Y no lo decía un político sino aquellos que han sustituido a la política, que son los asesores de imagen, que son los que nos hicieron creer que la política no servía porque lo que contaba era la economía. Es la economía, estúpidos.
Y resulta que hoy lo que está salvando a esa economía en crisis es la política. Siento decir a algunos colegas, que se ufanan con la caída del capitalismo, que no es la caída del capitalismo; esto es el capitalismo más duro y puro. Es el Estado que sale a salvar los intereses de los privados. Entonces, tal vez tendríamos que aprender, no jactarnos de las desgracias ajenas, porque no es cierto que engripándose la economía más poderosa del mundo nosotros ni siquiera vamos a estornudar.
De modo que tendremos que reivindicar con mucha fuerza que no sea la economía sino que sea la política, sobre todo porque tal vez éste es uno de los parlamentos, en los veinticinco años de democracia, donde más se ha reconocido a las víctimas de la dictadura militar. Esa dictadura militar y el autoritarismo que a lo largo de tantos años devaluó tanto a la política hizo creer a los argentinos que la política era una cosa sucia, lo que después tuvo una enorme continuidad en la década del 90, donde la política sobraba porque lo que contaba eran los números.
No se puede criticar a la dictadura y no corregir lo que nos dejó como irregularidad, que es esta delegación de facultades y este gobernar por la fuerza. No se puede condenar a la década del 90 y seguir utilizando aquellos instrumentos que permitieron hacer todo lo que hoy padecemos.
Como la presidenta, yo digo que el problema es el modelo, pero hay que preguntarse y sincerar cuál es el modelo; si creemos efectivamente y tenemos compromisos con un modelo democrático donde somos diferentes pero iguales ante la ley, o si tenemos una concepción política de poder que cancela los derechos, que no habla de ciudadanía porque alcanza con tener recursos para después domesticar y llevar a las provincias a arrodillarse y humillarse, porque no nos garantizan lo que corresponde. Ya ni siquiera lo que nos corresponde de la coparticipación sino cada vez menos.
Una provincia como Córdoba, orgullosa, se encuentra en penitencia y es un rehén porque ya tiene una dependencia del 80 por ciento del gobierno nacional. Insisto en que tienen que venir las provincias a canjear votos por favores. El gran cadáver que nos ha dejado la dictadura, colegas, ha sido la política.
Vivificar la política es la tarea de este Parlamento, porque si no vivificamos la política vamos a seguir haciendo un simulacro, y en lugar de venir a aprobar un presupuesto lo que se vendrá a hacer es convalidar lo que ya se decidió en otra parte.
Vuelvo a decirlo de una manera campera: venimos a entregar un lazo para que después nos maniaten, nos enlacen, y lograr que nos cancelemos como legisladores y en lo que tiene que ser nuestra función en este Parlamento, que es garantizar que los recursos se distribuyan de una manera equitativa y solidaria.